Todos hemos tenido una primera vez con las tartas fondant y nos hemos preguntado si podríamos guardarlas en la nevera. La respuesta rápida es SI. Pero sigue leyendo, porque hay truco.

¿Qué puede salir mal?

Hay varias cosas que pueden salir mal y todas se solucionan de la misma manera, es muy fácil.
  • Puede adquirir olores de otros alimentos
  • Puede quedar blando el fondant

Solución

Simplemente asegúrate de proteger tu tarta con una caja o envoltorio bien sellado. Así evitarás que los olores se mezclen y además aislarás la tarta de la humedad ambiente.
Antes de servir la tarta déjala reposar, sin abrir la caja, hasta que adquiera temperatura ambiente. Es difícil fijar un tiempo exacto porque dependerá de la diferencia de temperatura, pero con 10 minutos suele bastar.
Se pueden usar cajas de cartón pero lo que mejor suele funcionar son los envoltorios con mejor calidad aislante e impermeables.

Explicación

¿a qué se debe esto? ¿qué es lo que le ha pasado al fondant?
El enemigo del fondant es el agua, si el fondant se humedece perderá su rigidez y se convertirá en algo pastoso e incluso pringoso.
Cuando sacas un refresco frío de la nevera se crean gotitas de agua en el envase, en realidad se condensan por la diferencia de temperatura, como cuando se empañan los cristales del coche en invierno.
A tu tarta de fondant le puede pasar algo parecido si no haces el truco. Por eso es importante mantener la tarta dentro de la caja hasta que se igualen las temperaturas interior y exterior.
Así podrás tener tu tarta refrigerada, para que no se estropeen los rellenos y cremas, y mantendrá el buen aspecto en las decoraciones.